Hay una manera especial de escuchar música: sin terciopelo en las butacas, sin puertas solemnes y sin la distancia que a veces separa al escenario de la vida cotidiana. Este domingo, en el deportivo Mujica de Los Culhuacanes, la Orquesta Filarmónica de Coyoacán trasladó su repertorio a un espacio abierto y gratuito para las familias del oriente de la alcaldía.

Según el reporte de la demarcación, la presentación reunió a vecinos de distintas edades y puso en el mismo programa obras que dialogan con la tradición musical mexicana y con el baile popular. Sonaron el Danzón número 2, el Huapango de José Pablo Moncayo, el Danzón Rigolettito y una suite de mambos.

El danzón también pertenece a la plaza

El atractivo de un concierto como éste no se reduce a escuchar una orquesta fuera de un auditorio. El danzón, con su cadencia y sus pausas, invita a reconocer una historia compartida; el Huapango de Moncayo propone una energía orquestal que remite a ritmos mexicanos. En Los Culhuacanes, de acuerdo con la alcaldía, hubo asistentes que respondieron a la música bailando.

Es una imagen sencilla y poderosa: las partituras y la convivencia en el mismo espacio, sin que la entrada tenga un precio. La música sinfónica deja de ser una cita excepcional para convertirse en una posibilidad de barrio.

Una orquesta que recorre Coyoacán

La alcaldía informa que su filarmónica, dirigida por Rodrigo Elorduy y conformada por 64 integrantes, ha llevado conciertos a Pedregal de Santa Úrsula, Santo Domingo, Ajusco y la Alameda del Sur, entre otros lugares. El objetivo declarado es acercar la música a personas que no suelen acudir a los recintos tradicionales.

El concierto del 11 de octubre contó con la presencia del alcalde Giovani Gutiérrez y de responsables del área cultural. Más allá de los mensajes institucionales, la noticia cultural está en el formato: una orquesta completa que sale a buscar público y encuentra a las familias donde viven.

La ciudad también se escucha

Coyoacán tiene una larga relación con la vida artística de la capital, pero esa identidad no termina en sus museos ni en el centro histórico. También se construye en los espacios deportivos, las plazas y las colonias del oriente. Ahí, un danzón puede ser una invitación a bailar y una obra sinfónica, el primer encuentro de alguien con una orquesta.

La alcaldía no informó en su boletín las próximas fechas del programa. Para asistir a futuras presentaciones, conviene consultar la agenda cultural oficial de Coyoacán.

Imagen ilustrativa de una presentación orquestal; no corresponde al concierto de Los Culhuacanes.